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NOTAS
Salud Integral
 






   
Enfermedades respiratorias en la Tercera Edad
 
       
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Enfermedades respiratorias en la Tercera Edad
Frecuencia e impacto
La frecuencia de las enfermedades del sistema respiratorio esta claramente constatada, ya que entre un 10 y un 15% de los ancianos presentan patología respiratoria crónica. Y suponen estas enfermedades, el 14% de los motivos de ingreso hospitalario de los ancianos.
Dentro de las enfermedades respiratorias podemos destacar, las siguientes: Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC) (ver documento relacionado), Asma Bronquial, Infecciones Respiratorias.

Asma Bronquial
¿ Cuáles son sus características principales?
La prevalencia del asma en los ancianos se sitúa entre el 6.5 y el 17 %. El asma es una enfermedad crónica de las vías respiratorias, que se caracteriza por episodios de obstrucción generalizada y variable de las mismas, reversible de forma espontánea o con tratamiento, y que se caracteriza por la hiperreactividad bronquial frente a diferentes estímulos. Los factores que contribuyen a la etiología son heterogéneos, desde disregulación del sistema inmune, factores genéticos, factores neuro-humorales, factores infecciosos y factores ambientales, como el tabaco.
¿ Cómo se diagnostica?
Se caracteriza por 4 síntomas fundamentales: disnea espiratoria, sibilancias, tos seca o productiva y opresión torácica. Estos son de naturaleza variable y episódica, con intensidad y duración diferente en cada anciano. Algunos ancianos presentan síntomas larvados, equivalentes asmáticos, con lo que se puede confundir con otros procesos.
Su diagnóstico se basa en la historia clínica, exploración física y las pruebas de función respiratoria.
Es necesario conocer las características de esas crisis y sus precipitantes como infecciones, fármacos, supresión brusca o rápida de corticoterapia.
También es fundamental establecer la gravedad de esa crisis, gracias a la frecuencia e intensidad de los síntomas y la determinación del pico flujo. La gasometría sirve para confirmar una insuficiencia respiratoria grave que obligue a ventilación asistida. Mientras que la radiografía de tórax, el hemograma y la bioquímica sirven para descartar complicaciones u otras patologías, como una neumonía.
¿ Cuál es su tratamiento?
El tratamiento debe ser continuado, ya que el asma no controlado causa una morbilidad significativa, altera la calidad de vida y puede causar un deterioro agudo que podría incluso producir la muerte. Se basa en medidas generales, como eliminar los posibles desencadenantes, y en el tratamiento sintomático con B2 agonistas y corticoesteroides. Siendo importante una buena educación sanitaria que asegure un correcto cumplimiento del tratamiento, siempre bajo el control de su médico.


Infecciones Respiratorias
Gripe:
Es una patología aguda muy contagiosa, causada por virus Influenza A, B o C. Suele ocurrir en forma de epidemias fundamentalmente por virus A. Presentando mayor gravedad los ancianos. La puerta de entrada es respiratoria, comenzando bruscamente tras un periodo corto de incubación con escalofrío, fiebre elevada, tos, cefaleas, dolores musculares, lagrimeo, fotofobia y obstrucción nasal. En la mayoría de los casos mejora en una o dos semanas, pero en otros puede evolucionar a una neumonía viral, que ocasionalmente se complicará con una sobreinfección bacteriana, aumentando así la tasa de mortalidad.
La prevención se basa en la vacunación antigripal anual entre los meses de septiembre y octubre, que se repetirá un mes después en ancianos con riesgos elevados. Su tratamiento es sintomático, no debiendo utilizarse antibióticos en la gripe no complicada.
Bronquitis aguda :
Es un proceso inflamatorio agudo que afecta principalmente a tráquea y bronquios, fundamentalmente causada por virus. En un 10% de los casos es por bacterias. El mecanismo de transmisión es de persona a persona por microgotas. Suele cursar con fiebre, obstrucción nasal, con rinorrea y dolor faringeo. Coincidentemente o a los 3-4 días, aparece el síntoma más frecuente, una tos intensa y mantenida, junto con expectoración mucosa o mucopurulenta y dolor retroesternal que aumenta con la tos y respiración. Pueden existir fiebre, mialgias y cefalea. El curso es autolimitado con una duración máxima de 2 semanas, aunque puede persistir tos seca hasta 4 semanas. La aparición de disnea rara. En ancianos puede suponer la descompensación de enfermedades cardíacas o pulmonares asintomáticas hasta ese momento.
Su tratamiento es sintomático, con aumento de la hidratación, analgésicos, antitérmicos y antitusígenos.
Si el esputo se vuelve purulento y/o la tos o fiebre persiste de forma intensa 4-5 días de iniciado el cuadro su médico le indicará un antibiótico. En cambio si persiste la clínica más allá de la duración esperada su médico descartará otros procesos.
Tuberculosis pulmonar :
La infección por Mycobacterium Tuberculosis sigue siendo un problema de salud pública. Aproximadamente el 25-30 % de todos los casos aparece en personas mayores de 60 años. La tasa de infección en personas mayores de 65 años es de alrededor 20.6 casos por 100.000 habitantes. Justo 4 veces más proclives a padecerla que los jóvenes, multiplicándose por 12 en caso de ancianos institucionalizados.
Aunque la propia inmunosenectud (envejecimiento del sistema de defensa) convierte a los ancianos sanos en población de riesgo existen otros factores predisponentes como la diabetes mellitus, el alcoholismo, la gastrectomía, la malnutrición, las neoplasias o el tratamiento con corticoides prolongados.
Globalmente se considera, que entre 8-12 % de los ancianos infectados desarrollará la enfermedad tuberculosa con un periodo medio de 24 meses. Estimándose que la mayoría de las tuberculosis en ancianos, se produce por reactivación de lesiones latentes, cuya infección fue adquirida en la juventud. La vía de transmisión suele ser aérea, siendo el pulmón el órgano afectado en el 85% de los casos, aunque las personas mayores son frecuentes las forma extrapulmonares o diseminadas.
Una característica predominante es la inespecificidad de los signos y síntomas, conociéndose como la gran simuladora. Puede presentarse de forma atípica con caídas, deterioros funcionales y cognitivos, cansancio crónico, fiebre de origen desconocido, confusión.
Aunque la forma de presentación más frecuente es un síndrome constitucional. Por lo cual es frecuente el retraso en el diagnóstico.
Las pruebas de laboratorio y la radiología pueden ser equívocas, por lo que el diagnóstico se basa en la demostración en el esputo y posterior crecimiento en cultivo del bacilo.
La prueba de Mantoux o tuberculina es un test complementario, que no indica forzosamente que existe enfermedad tuberculosa ya que la reactividad disminuye con la edad, sirviendo para identificar a los individuos con mayor riesgo de reactivación de la enfermedad y reconocer aquellos que tras un contacto sufren una conversión y por tanto tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad.
Por último ante un paciente en el que se sospecha una tuberculosis debe iniciarse el tratamiento sin demora. El tratamiento en el anciano es igual que en jóvenes, aunque su médico indicará la pauta más adecuada a sus condiciones, para asegurar un perfecto cumplimiento.
De igual forma la prevención es muy importante, sobre todo en ancianos institucionalizados, estando indicada en sujetos Mantoux positivos y con factores de , así como, en pacientes con seroconversión, una vez descartada enfermedad activa.
   
Autor: Dra. Cristina Castro Cristóbal. Servicio de Geriatría Hospital de Getafe. Madrid
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